La mañana de ese Viernes estaba nublada, helada y con una leve llovizna. Eras las ocho de la mañana cuando Natalia tomaba la liebre para llegar al trabajo, el primer asiento esta vacío, luego de pagar el pasaje sentó ahí. Para no hacer largo y aburrido el viaje Natalia sacó su reproductor de música para escucharlo mientras leía a Og`Mandino. Abstraída del exterior y sumida sólo en lo suyo no notó que el auxiliar le pedía el boleto del pasaje y como no se dio por aludida y para no perder el tiempo decidió pedir los boletos de los otros pasajeros cercanos a la muchacha. Luego el auxiliar se volvió en si mismo donde ella y esta vez le tocó el hombro. Natalia cerró el libro sin perder la página, se desprendió de uno de los audifonos y levantó la vista.
- ¡¿Estaban; eres tú?!
- ¡Natalia! Pero que sorpresa, han pasado nueve años
- ¡Esteban! Tienes canas donde antes tenia castaño claro y tan joven todavía
- Si bueno... eh... Natalia persona pero necesito tu boleto ¿Me lo das?
- ¡Oh! Claro como no,disculpa.... - lo busca incesante
- ¿Dónde lo puse? - revisa la mochila hasta que por fin lo encuentra en un pequeño bolsillo
- ¡Ah! Aquí esta. Toma aquí tienes.
- Gracias - el corta donde debe y luego le devuelve la colilla - Natalia perdona pero tengo que seguir. Permiso
- Adelante por favor no te preocupes continua
Esteban la continuo con la hilera de la izquierda. Natalia miró al frente, suspiro y se echo para atrás con los ojos cerrados. "No puedo creerlo. Esteban esta aquí" Pensó mientras que el audifono comenzaba a escucharse esa canción con que conoció a aquél hombre. "No puedo perder esta oportunidad" Se decía a si misma y de esta forma abrió los ojos, se incorporó y saco de la mochila una pequeña libretita que en la portada tenía un globo. La abrió y escribió una nota: "Espero que no estés enojado y sin rencores" Anotó su numero celular y desprendió la hoja que doblo en dos, cerró y guardó la libreta, abrió el libro y guardó la notita ahí. Ya se estaba por bajar cuando se levanta del asiento, se colocó la mochila en el hombro, se afirmo de la barra metálica y antes de bajar sacó la nota con un movimiento rápido y se la entregó al auxiliar.
Una vez abajo la liebre recobró velocidad y se fue, Natalia guardo el libro se subió el cierre de la casaca hasta el cuello y se puso el gorro de la misma, cruzó la calle con manos en los bolsillos y con los audifonos escuchaba sa cancion que ahora se repetia una y otra vez gracias a una opción que ella puso. Dobló en una esquina y entró por una mamparas.
- Buenos días Cristóbal
- Señorita Natalia buenos días, le llevó de inmediato lo que me pidio ayer
- Gracias - entró por una puerta cafe junto al escritorio de su secretario
Dentro de la oficina estaba temperada, era bastante amplia, se componia de un escritrio de marmol con una silla de cuero giratoria a espaldas de un ventanal. Desde esta perspectiva se podía ver al frente la puerta de entrada ubicada a la derecha de la habitación, junto a ésta se hallaba al lado izquierdo un sillón verde hasta donde terminaba la pared haciendo un quiebre hacia el fondo donde se encontraba una habitación que e su interior había un lavamanos y un mesón con un hervidor, dos tazones, platillos, un tarro d café y azúcar. Saliendo de la habitación la pared se quiebra dos veces más para entrar al baño y al salir se vuelve a quebrar dos veces mas ahora mostrando una pequeña estantería con archivadores y a la derecha del ventanal un hermoso cuadro que mostraba una imagen campestre.
Su primer paciente llegó a la consulta mientras que Natalia tenía el agua hirviendo para un café.
- Adelante, pase Rosita, hola Marcelito.
- Hola tía
- Tomen asiento. Cuenteme Rosita ¿cómo se a portado Marcelito esta semana?
- Bueno Tía - dice la madre - Marcelo ha echo todo lo que usted le indico el Viernes pasado
- ¡Pero que bien! - Natalia le sonrie y del escritorio saca un dulce para esconderlo en una de las manos
- Marcelito - le dice la Tía - ¿donde esta el dulce - mostrándole las dos manos empuñadas
El niño como ya sabe ese juego coloca cara de pensativo con una mano en el mentón y con la cabeza un tanto inclinada a la izquierda.
- ¡En esa! - dice indicando la diestra
- ¡Muy bien! ¡Pero que niño más observador! - el niño se ríe con una mano puesta en la nariz
- Señora Rosita le pido por favor que vuelva en una hora a buscar a Marcelito
- Esta bien Tía. Portate bien Marcelo y hazle caso en todo a la Tía Natalia
- Si mamita
- Ya Tía. me retiro con su permiso
- Adelante Rosita, yo le abro
La madre se fue y Marcelo espera instrucciones
- Bien Marcelito, ven ientate aquí en este otro escritorio - dice mostrándole una mesa bajo en inmenso cuadro rustico
De la estantería sacó un libro de Matemáticas y unos lápices a mina más una goma y luego se acerco al pequeño Marcelito
- Sigue con los ejercicios en el cuaderno, anda copiando cada ejercicio y resuelve, pon mucha atención
- Ya Tía Natalia - dice él comenzando a sacar cuentas.
Marcelo tiene problemas de aprendizaje y por eso Rosa lo lleva cada Viernes a la Psicopedagoga. La función de Natalia es colanorar en la planificación, preparación, seguimiento y asesoramiento del proceso enseñanza-aprendizaje de los niños con este problema.
Mientras que Natalia le revisaba los anteriores ejercicios y escribiendo algunas anotaciones en la ficha de Marcelo, de la mochila sonó su calular. Era un mensaje de texto: "Mi Natalia. Sin rencores. Me dio gusto verte. Esteban". Dejó su celular en el escritorio y siguio con lo suyo. Pronto llamo el citofono.
- Señorita Natalia
- ¿Si?
- La eñora Rosa viene a buscar a Marcelito
- Hazla pasar Cristobal
- Adelante, pase - dice éste sin soltar el boton del citofono
- Perniso - Rosa abre la puerta - hola Tía
- Pase señora Rosa, Marcelito se ha portado muy bien
- ¡Mamita llegaste!
- Si, así que guarda todo para que nos vayamos. Buno Tía gracias por todo y hasta el prxmino Virnes
- Cuidence
- Usted también
Natalia guardó el libro en el estante, miró por la ventana y se dio cuenta de que llovía. Despues de estar con un niño más tomó su mochila, su abrigo largo y abrochandocelo hasta el cuello con las solapas levantadas, sedirigio a la puerta y hablo con Cristobal.
- ¿Ya estás listo?
- Ya casi sta.
- Dime Natalia no más Cristobal
- Esta bien... Listo, terminé
- Vamos a comer algo, tengo mucha hambre
- Yo igual sta. - salen y cruzan al frente a una "picada"
- Buenas tardes Sarita
- ¡Sta Natalia! Me alegra verlos. ¿Qué les sirvo?
- Yo tengo frío - dice Natalia frotando sus manos - ¿Tiene una paila marina pero descochadita?
- ¡Claro! ¿y para el lolo que le sirvo?
- Lo mismo sta Sarita - dice él - Igual estoy empaldo de frío
- Listo entonces. Dos pailas desconchaditas, sientese y le mando a servir
- Gracias - dice la niña y ambos se van a sentar
Por la tarde Natalia recibio a cuatro niños más: el primero de dos a tres, el segundo de tres y media a cuatro y media, el tercero de cinco a seis y el cuarto de seis y media a siete y media termninando la jornada a las ocho en punto. Tomarón la liebre a la ocho y cuarto y Cristobal se bajó antes. Natalia en cambio seguia de viaje leyendo a Og Mandino y escuchando musica. Llegó a su casa a eso de las diez. Se dió una ducha para calentar el cuerpo y se fue a la cama
Cercano a las once y algo de la noche suena el teléfono calular a lo que Natalia prende la luz, toma el celular y lo contesta
- Alo - dice media adormilada
- Natalia, soy yo. Esteban - de inmediato se incorpora y se le espanta todo sueño y cansancio
- ¡Esteban! Pensé que habías tirado a la basura el papel que te entregué esta mañana
- ¡Por supuesto que no! ¿cómo se te ocurre? Si han pasado nueve años
- ¡Oh nueve años Esteban! Ha pasado demaciado
- Si y dime ¿Qué es de tu vida, tienes hijos, te casastes?
- No. Estoy soltera... como te lo prometi. Estoy trabajando dedicada a mi vocación
- Jeje... Verdad que me lo prometiste un día ¿Y en qué trabajas?
- Soy Psicopedagoga y tengo una oficina en el pueblo
- ¡Me alegro! Pero dime......... - guardo silencio
- ¿Si?
- Pero supongo que pololeas - y nuevamente ahí un silensio
- ¡Natalia! - vuelve a decir luego del silencio
- ¡Si, si! Estoy aquí
- Respondeme
- Pololie tres veces hasta ahora, pero no encontré lo que buscaba. Ninguno me robo nada
- ¿Y eso por qué?
- Bueno por que nadie se parece a nadie, toda persona es única e irreemplazable, es por eso que no he encontrado a nadie como tú
- ¡Natalia! - dice resignado
- Esteban, una vez te entregué mi alma. Nadie... ningún hombre pudo hacerla suya. Cuando te entregué mi alma lo hice con conocimiento de causa. No me arrepiento, fue invorrable
- Natalia....
- Dime
- ¿Sigues siendo mía?
- Siempre. Tal vez siga pololeando. quizás me llegue a casar o conviba con alguien. tal vez lleguemos a tener hijos. A pesar de todo eso seré tuya por que te entregué lo primero más valioso para mi que es mi alma, por que el alma es lo primordial. Esteban, ahora que te encontré nuevamente quisiera no perder el contacto contigo
- Yo tampoco mi sol, te escribiré todos los días
- Y yo te los responderé cada vez que pueda "mi lobito lindo"
- No quisiera cortar, deseo escuchar tu voz. Esa voz que es el reflejo de tu alma. Retomemos el pasado, vuelve a hablarme cosas bellas. ¡Oh Natalia mía!
- Cuando una de las tantas mañanas de Mayo me dijistes que me veía hermosa con la ropa que llevaba, me sonrrojé por ser la primera vez que me decias algo como eso. Fuistes todo un caballero y con el pasar de los días me comenzarón a llegar rosas cada una con hermosos mensajitos. Hata que cierta noche de Diciembre descrubrí el paraiso al dareme mi alma. Ese momento posee descripción alguna; sólo sensaciones y una de ellas fue volar y caer, sufriendo cambios que anhelo volver a sentir.
- ¡Natalia, Natalia mía! No encuentro adjetivo preciso a tus palabras que resuenan en mi oido
- Esteban ya es muy tarde
- Tienes razón.... soñaré contigo estanoche
- Descansa, ¡mira que por fin es Viernes!
Alengüei
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