El pueblo despertó muy frío esta mañana, una llovizna le mojo la cara a Minerva y le humedeció el pelo recogido por debajo de la chaleca. El único horizonte que se contemplaba fuera de las paredes del internado era una densa neblina que impedía ver el cielo. Como todas las mañanas el Casino era centro de concentracion de todas las muchachas, cuatro filas de mesas y banquillos que ocupaban gran parte eran interceptadas por dos hileras de mesas perpendiculares que eran ocupadas por los profesores y el cuerpo directivo.
Así pasaron todas las clases de la mañana muy rápidamente, a la una ya entraban nuevamente para almorzar para luego a las dos volver a clases hasta veinte para las cuatro de la tarde. Minerva almorzando piensa en Gabriel que ya no lo veía como hace dos días. Y luego de terminadas sus clases legó a las cuatro en punto a la cafetería del internado y sentada junto a una mesa para dos, con un café en la mano espero a que por la puerta apareciera Gabriel. Y así fue, a los pocos minutos apareció tras un grupo de gente. No era necesario para Minerva ubicar la gabardina ya que para ella Gabriel se identificaba a los lejos. Como esa vez en que una noche de fiesta en el interior del internado estaban ella con un grupo de amigas y paso en la oscuridad una sombra que nadie pareció notar y que sin embargo ella identifico de inmediato asiéndola salir de su circulo de amistades e ir tras la sombra. Llegó al mesón y pidió su acostumbrado café negro el joven e lo entregó a cambios de dos monedas a lo que Gabriel dio las gracias y se volteo a conseguir un puesto disponible, y al ver a la jovencita de Minerva se le acerco sentandose frente a ella en la mesa.
- Don Gabriel ¿cómo le va? Que gusto
- Muy bien gracias Minerva ¿cómo fue tu jornada esta mañana?
- La encontré rapidisima, con decirle que recién acabo de tomar un respiro
- Si, yo también la encontré rápida ya que he tenido mucho trabajo en la Biblioteca. No he almorzado.
-Pobre don Gabrielito, oiga y ¿aún sigue con sus problemas existencales?
- Si, estoy en un proceso de transicion
- ¿Y lo puedo ayudar?
- No sé
Mientras habla del esxistencialismo de Hegel Minerva lo contempla como se movía, sus gestos. De pronto se desprendió del abrigo dejándolo colgado en el respaldo de la silla, quedando así en camisa manga larga y un sueter sin mangas negros. La tarde fría transcurría lenta, ideal para que Minerva charlara con él.
- Y es por eso que el instinto no se encuentra entre los seres humanos
- Pero ¿que pasa con las tendencias a diversas cosas y que si accede a ellos la persona presenta adrenalina tal y como sucede con la exitacion?
A Minerva se le iluminaban sus ojitos por que en ese momento tenia a su alcance sus dos mayores pasiones: filosofía pura y Gabriel que se consideraba a si mismo un errante y eso provocaba interés en la muchachita
- O también - continuaba la chica - ¿Cómo se explica la necesidad del hambre, sed?
- A ver vamos parte. Primero: La tendencia a diversas cosas, tal como la exitacion se llama "pulso" también llamado "libido" . Y bueno, las necesidades tales como la sed y el hambre son "impulsos" , ¿comprendes?
- Algo. última pregunta
- Dime
- ¿Entonces qué es el instinto?
- Bueno el "instinto" es propio de los animales. Minerva, debo irme ya son las seis ¡como vuela el tiempo!
- Cierto, pero no se vaya todavía ¿a dónde piensa ir? Lo acompaño
- ¡Ay Minerva...! Esta bien vamos, esta empezando a oscurecer y corre viento ponte mi abrigo, ten usalo
- Pero y usted no....
- No te preocupes se es en el otro edificio donde, en donde están las habitaciones. Acompañame hasta ahí... además no es muy lejos si nos vamos corriendo
-Bueno vamos entonces
Y así lo hicieron, se fueron corriendo por debajo de la leve llovizna hasta llegar al pasillo de las habitaciones. Minerva se desaprendió del abrigo dándoselo a Gabriel éste de se lo coloco y siguió a camino rápido hasta el final del pasillo, La muchachita entró a su habitación corrió hasta la cama y ahí se desplomo abrazada de la almohada.
Alengüei
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