domingo, 22 de noviembre de 2009

La despedida

Me puedo sentar señorita Josefina - ella lo mira sonriendo
- Por supuesto mi estimado sientese ¿cómo le va?
- Bien gracias, bueno yo venía por que mañana me voy, me transfieren a la Ligua y creo que no volveré. El jefe, don Cristóbal, me reasigno allá y bueno no e quería ir sin antes hablar con usted
- Don Gabriel gracias por la preferencia de ubicarme y despedirse de mi pero la verdad no tuvo para que molestarse
- Nada de eso señorita Josefina. Usted ha sido - posa si mano por encima de la de ella - una persona excepcional y sin usted esto no sería lo mismo y peor aún. No tendría sentido
- Pero don Gabriel no diga esas cosas
- Es que es cierto señorita Josefina es verdad... Todo lo que hace don Cristóbal es gracias a usted. - Se tenia de tomar el café y la vuelve a mirar - La carpeta con las planillas para el ... - ella lo interrumpió
- Jueves. Estan listan don Gabriel, es cuestión de llegar y fotocopiar para las alumnas señor
- Perfecto, ¿vez Josefina que todo funciona gracias a usted?. definitivamente la voy a extrañar mucho - dice esto besándola en las manos y se incorpora para irse
- Cuidese Gabriel
- Cuidese usted y gracias por todo señorita Josefina

Eran las ocho de la mañana y por primera vez Minerva encontró las puertas de la Biblioteca cerradas.

- Buenos días señorita Josefina
- ¿cómo te va Minerva? Buenos días
- Bien ¿Señorita usted me puede decir porqué la Biblioteca se encuentra cerrada? ¿Le pasó algo a don Gabriel?
- Don Gabriel se fue del internado Minerva, lo transfirieron a la Ligua
- ¡¿La Ligua?! Pero porqué tan lejos
- Fueron ordenes del director, don Cristóbal - dice ordenando unos papeles para luego corchetearlos
- Disculpe señorita Josefina hasta pronto
- Hasta pronto y que te vaya bien en la jornada
- A usted también y gracias

Se retiro al casino para tomar desayuno y ahí lo encontró como siempre con esa gabardina y su acostumbrado café. "Gabriel" murmuro para sus adentros mientras caminaba en busca del desayuno

- Aquí tienes, que lo disfrutes
- Gracias Rosita - se devuelve y avanza
- Me puedo sentar -Gabriel la mira, levanta la mirada y se pone de pie
- Toma asiento Minerva
- Gracias don Gabriel ¡así que se va!
- Si pues la verdad, no quiero pero si, me transfirieron
- Don Cristóbal a la Ligua
- Así es y ¿eso cómo tú lo sabes?
- Por que vengo de hablar con la señorita Josefina
- Ah Josefina, ayer hable con ella para despedirme y fue aquí mismo
- Y ahora se despide de mi aquí también
- ¡Minerva! - dice mirando con la cabeza inclinada hacia la derecha y con esa sonrisa que Díos no más sabe que ella se derrite al verla
- No me quiero ir, en serio
- Entonces no te vayas - suplico en el acto - por favor- susurro
- Minerva - Gabril le ruega con cierta sutileza y poniéndose de pie la levanta de la silla

Luego se desprende de la prenda que lo caracteriza desde lejos y se la coloca en los hombros a la joven.

- Algún día, ya sea aquí o en otro sitio , buscare esta gabardina

Minerva lo mira colocando sus manos en los brazos de Gabriel acariciándolos dulcemente mientras que él los retira hasta juntar sus manos con la de ella. La sostiene con suave firmeza y las acaricia con los pulgares.

- ¿Serás capaz de cuidarmela hasta que yo venga por ella?
- Si don Gabriel
- Bien, ¡ah! y cúidate esa mano - dice besando ésta llevándola a la boca - Tú bien sabes que no puedes andar sin esta muñequera . Nos veremos algún día y si sales antes anda a la Ligua, allá me encontrarás

Se va dejando a Minerva inmóvil derramando una lágrima que cae por su mentón. Gabriel desde la mampara del casino la vuelve a llamar

- ¡Minerva! - la joven se da vuelta

La sonrisa deslumbrante de dejó notar nuevamente junto a la inclinación de cabeza. Su pelo rebelde posado en los ojos pardos, llegaba hasta el cuello que se mimetizaba con la camisa negra con el primer botón de ésta desabrochado. Con lágrimas en los ojos observaba cada detalle por más pequeño que fuese para asó conservarlo en la memoria. Gabriel levanto la mano que tenia cruzada en su pecho y sus labios finos apenas se movieron.

- La vendré a buscar

Ella se cruzo los brazos al cuello para tomar las solapas de la gabardina

- Lo estaré esperando Gabriel - Y éste se volteo y se marcho hasta desaparecer a la vista de la niña.





Alengüei

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