Cuando comenzó a aclarar el día Minerva estaba con los ojitos bien abiertos desde las tres de la mañana producto una pesadilla que no la dejó dormir más.
En el comedor estaban todas las chicas terminando de desayunar cuando la muchachita apareció con unas ojeras y una carita de sueño y molestia. Se sentó en el lugar de siempre junto a sus compañeras de habitación que la miraban penosamente porque ella apenas si probó bocado. Luego a las ocho de la mañana tenía su primera clase de Biología y la pobre no daba más de sueño así que la profesora del ramo al descubrirla dormitando en su clase la mandó a trabajar a la Biblioteca un ejercicio que era en grupo.
Arrastrando los pies, salió de la sala y fue a Biblioteca un piso más arriba, al piso tercero. Tropezando torpemente con con los peldaños de las escaleras llegando por fin a la puerta, pero esta vez no tocó, sino que entró y sin decir nada se sentó en la silla más próxima y se tumbó a dormir. Gabriel que al sentir la puerta, se acercaba mirándola, titubeando en si la despertaba o no, hasta que por fin decidió hacerlo. La chica no respondió con los primeros remesones leves "¡Minerva!" llamaba en susurros hasta que de pronto se incorporó.
- ¡Minerva!
- ¡Mmh!
- ¿Porqué estas aquí tan temprano?
- La profesora me hizo venir por haberme quedado dormida
- ¿Y porqué te has quedado dormida ?
- No pude pegar pestaña desde la tres de la mañana
- ¡Pero Mine...! - exclamo sin alcanzar a terminar
- ¡Por favor don Gabriel déjeme dormir!
- Pero... no sé.. ¿Y si nos pillan que te deje dormir. Nos retarán a los dos
La muchacha iba a hablar pero se lo impidió una mujercita grande y robusta que acababa de entrar.
- Don Gabriel ¿cómo le va ? No se preocupe yo vengo de parte de la profesora Barbara para hacer cumplir a esta señorita con el trabajo.
- Bueno en ese caso me retiro con su permiso, me retiro.
Minerva miraba con cierta pena los ojos de Gabriel y sin decir éste nada más se retira a la recepción entrando a una pequeña oficinita situada a la izquierda de la Biblioteca. Y con la puerta abierta trabajaba en su computador. Mientras que la niña recopilaba toda documentación necesaria para efectuar dicho trabajo, la mujer de aspecto poco agradable, sentada bebiendo café veía como la oven iba y venía trayendo más y más libros. En una de esas vueltas Minerva tropezó con una silla mal puesta llevando un alto de libros en los brazos. Al escuchar el estruendo tanto Gabriel como la mujer se levantaron y fueron en su ayuda.
- ¡Pero niña ten cuidado! Fíjate por donde caminas. ¡Si parece que estas en las nubes
Dice la mujer más preocupada de la silla en vez de de la adolorida canilla de la muchachita
- ¡Minerva! - acudió Gabriel - ¿Te encuentras bien?
Desde el suelo Minerva trató de incorporarse ayudada del respaldo de la silla y como pudo si puse de pie. Cojeando se sento´en la misma y se reviso la pierna corroborando que efectivamente una rasmilladura en la canilla que al tocar se le escapo un gemido de dolor. El más preocupado al parecer era Gabriel quien quería llevarla a enfermería, pero la niña se opuso ya que no era tan grave la herida. Así que la mujercita mientras resongaba por lo bajo llevó los libros que cayeron, a una mesa y se sentó con una mirada seria y enojada. Gabriel aún con Minerva se quedaron charlando en la escena del accidente.
- ¿De verdad no quieres ir a la enfermería?
- No se preocupe don Gabriel, si fue para tanto
- Esta bien, pero cualquier cosa me dices. Cuentas conmigo
- Gracias don Gabriel
- ¿Tu mano cómo se encuentra, le ocurrió algo con el porrazo?
- No lo creo - dice revisándose si aún seguía puesta
- Todo en orden- prosigue- no le pasó nada
- Menos mal. Bueno te dejo terminar, mira que a tu acompañante no le caigo muy bien que digamos
El trabajo fue entregado al día siguiente a doña Barbara, profesora de Biología
- De acuerdo Minerva lo revisaré pero por el atraso te lo evaluare con nota máxima 5,7
Aquél día el cielo era azul y con nueva que tapaban el sol. Hacía calor y corría un aire agradable, la jornada se llevó con total normalidad: las clases, los recreos, el almuerzo. Y ya a las cinco las muchachas del internado eran libres de los deberes de la jornada matutina. A partir de las cinco y media de la tarde que impartían todo tipos de talleres que iban desde tejido y costura hasta teatro, música y literatura, pasando por cocina, danza, gimnasia rítmica- aeróbica, natación, futbol, basquetbol, tenis, etc... Minerva para Los Deportes no poseía gran talento, la Cocina le gustaba , sin embargo no era muy ordenada, eso si muy limpia. Para Música su mano le impedía tocar algunos instrumentos, pero aún así tocaba la armonica y cantaba de vez en cuando. La literatura le gustaba pero prefería leer antes de ponerse a escribir ya que pensaba no tener el poder de convenser y por eso profería ser el personaje antes de ponerse a describirlo. Por eso eligió Teatro ya que tenía grandes dotes para eso de personificar, dramatizar y desenvolverse en mundos ajenos y opuestos al que ella acostumbraba.
Los talleres duraba una hora con quince minutos de intervalo entre uno y otro de esta forma Minerva aprovecho los quince minutos entre Música y Teatro para hablas a la secretaría con la señorita Josefina quien ya le tenía un favor a la joven. Cuando eran la siete de la tarde la muchacha quedó libre de toda actividad y dirigiéndose al pasillo de las habitaciones bostezaba de sueño, caminaba hasta la quinta puerta cafe y se tumbo en su cama en donde la esperaba como todas las noches su muñeca de trapo. Minerva la abrazo con e pijama ya puesto tapandose hasta el cuello entre frazadas y una manta de castilla negra se durmio profundamente.
Alengüei
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