Era de noche y hacía un poco de frío tanto dentro como fuera de la casa, al saber la noticia partimos en el auto acompañados siempre por una densa neblina. El trayecto parecía una eternidad que duro cerca de tres a cuatro horas y sin embargo no tenía frío ni sueño, si una tremenda angustia en mi corazón ya que mi mamá llora al teléfono por que decían ya habían cambiado todas las cosas del comedor a lo que yo hasta entonces no comprendía.
La sala del comedor estaba distinta: sillas negras y cafés una al lado de la otra, en el centro de la habitación en vez de la acostumbrada mesa de seis personas se encontraba un féretro que sostenía el cuerpo tibio e inerte de mi abuelo, con quien pase toda mi infancia.
Todo era llanto, desorden y una cantidad de gente que en mi vida había visto ¿mi madre? ¿Dónde se metió? Estaba bajo el nogal que había plantado en su niñez con mi tía Clara, sentada con las rodillas en el rostro al igual como lo hacia cada vez que le angustiaba algo en su infancia, sollozando una perdida muy grande.
Ricardo que estaba entremedio de toda la gente que no conocía, se acerco a mí y con una voz pausada me preguntó si quería salir de ahí ya que me vio derramando lágrimas, al escuchar su voz levante la vista pegada al suelo, le sonreí y accedí a la petición. Me tuve que sostener en sus brazos por que sentí que se me tulleron las piernas y no pude caminar en un principio de este modo salí del asfixiado lugar a causa de la multitud, ¿te acuerdas de mi?, me preguntó una vez más calmada y respirando aire fresco, no mucho la verdad, le dije mirando hacia algo que me hiciera recordar su nombre o el porqué debía recordarlo, Soy Ricardo, el hijo de Javiera, ¿la hija de mi tía Raquel?, ese mismo.
Todavía estaba nublado y corría una leve brisa a esa hora de la noche, devolvámonos me dice tomándome las manos para invitarme a levantarme, no quiero ir a la casa, me hace mal estar cerca y evitar llorar recuerdo haberle dicho mientras me restregaba los ojos, esta bien pues entonces vamos a la casa de mi abuela, dijo él; la casa de mi tía queda muy lejos, no te preocupes mi tío nos llevaría si se lo pregunto.
La casa de mi tía es acogedora, entramos y el ambiente estaba tibio y con olor a brazas calientes. Calentamos agua en la tetera mediana y nos servimos una leche y dos cafés calientes para entibiarnos, no tenía pijama así que Eric me presto uno suyo y posteriormente se apagaron las luces de la gran casa. A la madrugada comenzó a llover torrencialmente.
La mañana estaba despejada con ese olor característico a tierra mojada por la nubarrón y el rocío matutino, la vaguada costera estaba muy baja, un frío recorrió todo mi cuerpo llegándome a estremecer, fui la primara en despertar pues la verdad no dormí nada esa noche por mi abuelo, decidí ir a dar una vuelta por unos de los cerros junto a la casa: las gallinas cacareaban para poner sus huevo mientras que los perros, uno viejo y el otro joven andaban por ahí cada uno haciendo su vida sin llantos ni preocupaciones, el sol se hacia cada vez más imponente hasta que me izo sacarme la chaqueta colgada en mi hombro, dejándome con una bufanda color verde mientras seguía caminando. Recuerdo haber caminado hasta llegar a una reja de alambres de púas en donde me senté en una gran piedra lisa; poniendo la chaqueta encima de ésta estuve hasta que el perro más viejo que me seguía se poso ante mi para que le acariciara la cabeza mientras él la ponía entre mis rodillas, Vi hacia mi horizonte que eran un gran cerro verde con plantaciones de viñedos y de sus faldas se desprendía un caminito de piedras y tierra suelta hasta desembocar en una calle de calamina por donde pasaban camiones con carga maderera y un bus que pasaba en la mañana y en la noche. En unos segundos me vi acompañada de mi abuelo en la casa donde entonces lo velaban, era la siesta y él aún no se iba a acostar. La visión se fue de mi mente al escuchar los ladridos del perro más joven que venia corriendo hacia mí y un poco más atrás se podían sentir los gritos de los chiquillos llamándome.
Alengüei
domingo, 22 de noviembre de 2009
Extracto
Santiago se veía enorme al lado de San Fernando: Vehículos por donde se quisiera hacían atochamientos en cada esquina y las casas de dos pisos pareadas que Isabel en un comienzo creyó que dos casa eran una sola, micros de colores circulaban las calles, enormes maquinas hacían un ruido estruendoso al construir un hospital, colegios a cada cierta cantidad de cuadras con montones de niñitos inquietos reclamando para ir a casa antes que se toque el timbre mientras que el inspector de patio y un portero redecían a los malandrines para que no se escabulleran más allá de la reja. De esta forma seguían avanzando por las calles que si no fuera por que Eric vivía aca se formarían verdaderos laberintos e Isabel observaba con extrañeza que el contexto social de las viviendas cambiaba abruptamente de aspecto dejando dar rienda suelta a la imaginación. Finalmente y después de mucho andar llegaron a una villa habitualmente cerrada por un gran portón negro en donde vivía Clara. Solo se podía ingresar al recinto con la autorización del conserje, al verlos éste tomó una bitácora con los nombre de los residentes y luego les preguntó: “nombre y apellido de quien vienen a visitar” a lo que Eric contesto: “Clara Medina”, El hombre revisó la lista y al ver el nombre en ella los hizo pasar, se abrió rechinante la puerta rechinante la reja y el auto avanzó: las casas eran pareadas todas de primer piso pintadas, la mayoría, de color ladrillo, las ventanas tenían protecciones negras y alguna que otra casa las tenían de color blanco, con distintos diseños cada una y al fondo de la villa se podía ver claramente estacionada una micro amarilla de la ruta seiscientos doce. La casa estaba ubicada al tercer lomo de toro, a mano derecha, al fondo, la casa a la izquierda.
La casa se divide en un living, comedor, cocina, un baño, dos piezas, afuera en el patio trasero: jardineras, baldosas amarillas y dos piezas más; al lado de las piezas estaba un lavadero color tierra adentro de un pequeño corredor que conectaba hacia el ante jardín a través de una puerta café cuya parte superior era ovalada. Clara los esperaba ansiosa ya que ellos y Andrés eran los únicos que faltaban para dar la bienvenida a Lientur de su regreso desde las cercanías del volcán Chaiten.
-¡Que bueno que estén aquí niños míos!
- Tía – dice Eric – la Isa estaba desorientada por que no conocía nada de nada y desconocía la forma de las casas
- No es para tanto Eric si igual conozco algo, mi mamá me trajo cuando era niña al doctor
- ¡Ah! Pero eso no es gran cosa, eras muy pequeña y no vale porque entonces no tenías conciencia. Tía a todo esto cuando llega el Lientur desde Chaiten
- Ya está en Santiago en la casa de su polola
- ¡Polola! – dice Isabel en voz baja
- ¿Qué es lo que dices? – Eric le preguntó a la muchachita cabizbaja
- ¿Yo? Nada, es que me sorprendí cuando Clara lo dijo. ¿Tía dónde esta el baño?
- A mano derecha, al fondo
- Gracias, Compermiso
- Adelante
Isabel fue al baño con ganas de llorar, puesto que tenía los ojitos húmedos porque no podía creer que Lientur la olvidaba tan fácilmente
- ¿Qué le pasa a la Isabel que se demora tanto en el baño?
- No lo sé tía – le dice Eric como queriendo no adivinar el motivo de su prima
Después de unos minutos Isabel sale al comedor y se encuentra cara a cara con Lientur que venía llegando de su viaje y dejaba sus cosas camino a la pieza.
- Hola Isa
- Lientur que bueno verte
- Si, permiso – pasó por su lado si decir nada más dejándola pasmada de asombro
- Andrés ¿quieres bebida?
- Gracias tía
- De nada hijo
- Clara – dice de pronto Raquel
- ¿Si?
- Quiero hablar una palabrita contigo
- Por supuesto Raquelita ven acá nadie nos va a molestar
- Bien
- Te escucho hermanita
- Bueno sucede que Eric desde un tiempo ha esta parte se ha vuelto muy amo de Isabel después de que tu hijo se fue
- Que bien, pero no entiendo por que pones ese tono de procuración
- Lo que pasa es que o me gusta mucho, es que como Lientur e Isabel estuvieron toda una vida juntos y ahora él vuelve, pero siento que no es lo mismo, se han tomado una cierta distancia y es muy notoria
- Raquel, tu bien sabes, aunque no se ha dicho nunca, que Isabel y mi hijo sintieron algo alguna vez, sin embargo ahora Lientur esta pololeando y por fin se desligo de Isabel
- Si Clara sé lo que ha pasado con ellos desde niños y por eso tengo miedo que la historia se vuelva a repetir con mi hijo Eric. Presiento, es más estoy segura, que él siente algo por la hija de Marcelo
- Mmm
Por otro lado de la casa se encontraban Marcelo, Eric, Andrés y Lientur conversando en el patio haciendo una rija y jugosa carnecita a la parrilla.
- Compadre – dice Andrés – así que esta amarrado a una chancletita he
- Jaja, amigo la vida es cortisima y por lo tanto hay que saber aprovechar cada instancia
- ¿Y dónde la conoció gancho? – dice Eric sirviéndole una copita de vino tinto
- En Puchuncaví
- Mich se las trae el primo capitalino – dice Andrés codeándolo
- Más vale que la trate bien sobrino – dice Marcelo mirando con el rabillo del ojo como dándole a entender otra cosa
- No se preocupe tío, mire que la voy a tratar muy bien
Isabel tomando unos mates con naranjita pensaba acerca de lo que sentía sobre lientur cuando de pronto éste hace su entrada en el corredor: un tibio aire venia desde la cordillera de los andes y bajaba hasta la costa
- Isa me puedo sentar
- Por supuesto toma asiento ¿quieres un poco de mate caliente con naranja?
- Ya uno me vendría bien
- Cuéntame ¿de que quieres hablarme?
- Bueno mi Isabel te extraño, todos estos meses han sido interminables para mí por tu ausencia. No falta día que no te recuerde, sé que debes estar asombrada por esto, sin embargo yo más aún por lo que estoy sintiendo y déjame decirte que ahora siento el haberte dejado así como así sin ninguna explicación
- Por qué, si me extrañabas tanto como dices, no he recibido ni una carta tuya
- Bueno lo que sucedió fue que no quise llamar la atención ni menos levantar sospechas pero siempre pensé en ti
- Sabes Lientur, desde que te fuiste fuera por algunos meses me han pasado un montón de cosas buenas y malas, me costo mucho olvidarme de ti y créeme que en lo más profundo he tratado de olvidar, sin embargo aún siento fuertes cosas por ti que por ninguno he logrado transmitir, pero también tengo mi cabeza bien clara con respecto a lo que debo y no debo hacer acerca de ti. Ahora mismo por ejemplo: me afecto esa relación tuya con esa niña o mujer, pero no puedo hacer nada más puesto que siento que te perdí para siempre bajo ese nogal que por años ha guardado un secreto a voces, pero siempre, siempre va a ver como tú bien dijiste alguna vez: “La vida sigue con su curso natural y aunque el tiempo borre las huella de nuestras almas, será una unión más allá de un sentimiento lo nos permanecerá unidos hasta el fin de nuestro días”. Me dejó tan marcada esa oración que hasta el día de hoy la tengo viva en la memoria. Yo te amé tanto, tanto que me desvivía por ti, pero llega un minuto en toda persona que le toca decir su futro y a mí me tocó decidir entre: seguir amándote o olvidarte, según yo, para siempre y con el dolor de mi corazón he optado por la segunda opción que he considerado la más sana. Además estas pololeando
- Pero Isa
- Por favor entiéndeme, no quiero sufrir más por tu causa. Por favor vete.
Sin saber ninguno de los dos Eric los estaba observando cuando Lientur se levanta de su asiento.
Alengüei
La casa se divide en un living, comedor, cocina, un baño, dos piezas, afuera en el patio trasero: jardineras, baldosas amarillas y dos piezas más; al lado de las piezas estaba un lavadero color tierra adentro de un pequeño corredor que conectaba hacia el ante jardín a través de una puerta café cuya parte superior era ovalada. Clara los esperaba ansiosa ya que ellos y Andrés eran los únicos que faltaban para dar la bienvenida a Lientur de su regreso desde las cercanías del volcán Chaiten.
-¡Que bueno que estén aquí niños míos!
- Tía – dice Eric – la Isa estaba desorientada por que no conocía nada de nada y desconocía la forma de las casas
- No es para tanto Eric si igual conozco algo, mi mamá me trajo cuando era niña al doctor
- ¡Ah! Pero eso no es gran cosa, eras muy pequeña y no vale porque entonces no tenías conciencia. Tía a todo esto cuando llega el Lientur desde Chaiten
- Ya está en Santiago en la casa de su polola
- ¡Polola! – dice Isabel en voz baja
- ¿Qué es lo que dices? – Eric le preguntó a la muchachita cabizbaja
- ¿Yo? Nada, es que me sorprendí cuando Clara lo dijo. ¿Tía dónde esta el baño?
- A mano derecha, al fondo
- Gracias, Compermiso
- Adelante
Isabel fue al baño con ganas de llorar, puesto que tenía los ojitos húmedos porque no podía creer que Lientur la olvidaba tan fácilmente
- ¿Qué le pasa a la Isabel que se demora tanto en el baño?
- No lo sé tía – le dice Eric como queriendo no adivinar el motivo de su prima
Después de unos minutos Isabel sale al comedor y se encuentra cara a cara con Lientur que venía llegando de su viaje y dejaba sus cosas camino a la pieza.
- Hola Isa
- Lientur que bueno verte
- Si, permiso – pasó por su lado si decir nada más dejándola pasmada de asombro
- Andrés ¿quieres bebida?
- Gracias tía
- De nada hijo
- Clara – dice de pronto Raquel
- ¿Si?
- Quiero hablar una palabrita contigo
- Por supuesto Raquelita ven acá nadie nos va a molestar
- Bien
- Te escucho hermanita
- Bueno sucede que Eric desde un tiempo ha esta parte se ha vuelto muy amo de Isabel después de que tu hijo se fue
- Que bien, pero no entiendo por que pones ese tono de procuración
- Lo que pasa es que o me gusta mucho, es que como Lientur e Isabel estuvieron toda una vida juntos y ahora él vuelve, pero siento que no es lo mismo, se han tomado una cierta distancia y es muy notoria
- Raquel, tu bien sabes, aunque no se ha dicho nunca, que Isabel y mi hijo sintieron algo alguna vez, sin embargo ahora Lientur esta pololeando y por fin se desligo de Isabel
- Si Clara sé lo que ha pasado con ellos desde niños y por eso tengo miedo que la historia se vuelva a repetir con mi hijo Eric. Presiento, es más estoy segura, que él siente algo por la hija de Marcelo
- Mmm
Por otro lado de la casa se encontraban Marcelo, Eric, Andrés y Lientur conversando en el patio haciendo una rija y jugosa carnecita a la parrilla.
- Compadre – dice Andrés – así que esta amarrado a una chancletita he
- Jaja, amigo la vida es cortisima y por lo tanto hay que saber aprovechar cada instancia
- ¿Y dónde la conoció gancho? – dice Eric sirviéndole una copita de vino tinto
- En Puchuncaví
- Mich se las trae el primo capitalino – dice Andrés codeándolo
- Más vale que la trate bien sobrino – dice Marcelo mirando con el rabillo del ojo como dándole a entender otra cosa
- No se preocupe tío, mire que la voy a tratar muy bien
Isabel tomando unos mates con naranjita pensaba acerca de lo que sentía sobre lientur cuando de pronto éste hace su entrada en el corredor: un tibio aire venia desde la cordillera de los andes y bajaba hasta la costa
- Isa me puedo sentar
- Por supuesto toma asiento ¿quieres un poco de mate caliente con naranja?
- Ya uno me vendría bien
- Cuéntame ¿de que quieres hablarme?
- Bueno mi Isabel te extraño, todos estos meses han sido interminables para mí por tu ausencia. No falta día que no te recuerde, sé que debes estar asombrada por esto, sin embargo yo más aún por lo que estoy sintiendo y déjame decirte que ahora siento el haberte dejado así como así sin ninguna explicación
- Por qué, si me extrañabas tanto como dices, no he recibido ni una carta tuya
- Bueno lo que sucedió fue que no quise llamar la atención ni menos levantar sospechas pero siempre pensé en ti
- Sabes Lientur, desde que te fuiste fuera por algunos meses me han pasado un montón de cosas buenas y malas, me costo mucho olvidarme de ti y créeme que en lo más profundo he tratado de olvidar, sin embargo aún siento fuertes cosas por ti que por ninguno he logrado transmitir, pero también tengo mi cabeza bien clara con respecto a lo que debo y no debo hacer acerca de ti. Ahora mismo por ejemplo: me afecto esa relación tuya con esa niña o mujer, pero no puedo hacer nada más puesto que siento que te perdí para siempre bajo ese nogal que por años ha guardado un secreto a voces, pero siempre, siempre va a ver como tú bien dijiste alguna vez: “La vida sigue con su curso natural y aunque el tiempo borre las huella de nuestras almas, será una unión más allá de un sentimiento lo nos permanecerá unidos hasta el fin de nuestro días”. Me dejó tan marcada esa oración que hasta el día de hoy la tengo viva en la memoria. Yo te amé tanto, tanto que me desvivía por ti, pero llega un minuto en toda persona que le toca decir su futro y a mí me tocó decidir entre: seguir amándote o olvidarte, según yo, para siempre y con el dolor de mi corazón he optado por la segunda opción que he considerado la más sana. Además estas pololeando
- Pero Isa
- Por favor entiéndeme, no quiero sufrir más por tu causa. Por favor vete.
Sin saber ninguno de los dos Eric los estaba observando cuando Lientur se levanta de su asiento.
Alengüei
Noche misteriosa
Esa noche no sé porqué me dieron ganas de salir a caminar, todo oscuro sólo una que otra casa alumbraba la vereda, tenia ganas de ir a su casa, por eso quiazas salí. Abrí la reja, baje los peldaños y después de cerrarla mee dirigí con rumbo a su casa, en frente de mí por la otra vereda, dos hombres venían corriendo con antorchas con las cuales y sin consideración empezaron a quemar las casas una por una, me devolví corriendo llegue a la casa avise a mi madre, ella prendió las luces y yo salí con mi hermana con la escopeta.
Al otro día los fui a ver a ver al hospital, no se lo que lo que les paso, sólo sabia que estaban fuera de peligro, la enfermera me dijo que estaban el a la misma habitación que yo estuve cuando sufrí el accidente, mi mamá con mi hermana fueron conmigo, me esperaron en la sala. El hospital tenia ese particular olor que me revolvía el estomago era por eso que llevaba conmigo un frasquito de esencia, mí madre al principio no queso, ella sabia que sentía algo por él, y no quería que fuera sola, in embargo mi hermana la detuvo con un gesto y haciendo otro me dijo que me fuera, fue entonces que entre sola en la habitación, lo vi en la cama y en la otra a su hermano, ambos recuperándose, se me salía el corazón por la boca cuando lo vi con una túnica y los brazos con pequeñas, pero profundas heridas, me acerque muy despacito cuando se despertó y me sonrió, su hermano aun dormía. – Ven – me dijo despacio y con la voz muy débil, me estregó un papel arrugado que saco de bajo de su almohada y fue ahí cuando lo abrase, mi madre entro con cara despavorida, me sostuvo del brazo y me saco a empujones de la habitación, lo único que pude leer de la nota fue “Mi querida…” por que mi madre me lo arrebato y no supe nada más del papel. En ese instante me desconsolé llorando y fue mi hermana la que me consoló ya que mi madre se fue refunfuñando metros más adelante.
Hace pocos días que los dieron de alta y fueron a la casa, era la hora del almuerzo y faltaban bebidas por que habían llegado muchos parientes y amigos para ayudarnos en la minga , me acerque sin que mi madre lo notase a hablar con él para acompañarlo a comprar ya que a él lo habían mandado, y al ver mi carita que ya me salía una lágrima, me guiño el ojo, me tomo de la mano fu conmigo a donde mi hermana y los tres fuimos a comprar no me soltaba la mano, de repente me dice – No pudiste leer la nota cierto – si – le digo yo – no pude – su mano no me soltaba, mi hermana se fue adelante por que había divisado a una amiga, creo que tenia planes por que me hizo una seña con la mano y se fue , yo por mi parte no me quería devolver, me abraso y yo también.
Alengüei
Al otro día los fui a ver a ver al hospital, no se lo que lo que les paso, sólo sabia que estaban fuera de peligro, la enfermera me dijo que estaban el a la misma habitación que yo estuve cuando sufrí el accidente, mi mamá con mi hermana fueron conmigo, me esperaron en la sala. El hospital tenia ese particular olor que me revolvía el estomago era por eso que llevaba conmigo un frasquito de esencia, mí madre al principio no queso, ella sabia que sentía algo por él, y no quería que fuera sola, in embargo mi hermana la detuvo con un gesto y haciendo otro me dijo que me fuera, fue entonces que entre sola en la habitación, lo vi en la cama y en la otra a su hermano, ambos recuperándose, se me salía el corazón por la boca cuando lo vi con una túnica y los brazos con pequeñas, pero profundas heridas, me acerque muy despacito cuando se despertó y me sonrió, su hermano aun dormía. – Ven – me dijo despacio y con la voz muy débil, me estregó un papel arrugado que saco de bajo de su almohada y fue ahí cuando lo abrase, mi madre entro con cara despavorida, me sostuvo del brazo y me saco a empujones de la habitación, lo único que pude leer de la nota fue “Mi querida…” por que mi madre me lo arrebato y no supe nada más del papel. En ese instante me desconsolé llorando y fue mi hermana la que me consoló ya que mi madre se fue refunfuñando metros más adelante.
Hace pocos días que los dieron de alta y fueron a la casa, era la hora del almuerzo y faltaban bebidas por que habían llegado muchos parientes y amigos para ayudarnos en la minga , me acerque sin que mi madre lo notase a hablar con él para acompañarlo a comprar ya que a él lo habían mandado, y al ver mi carita que ya me salía una lágrima, me guiño el ojo, me tomo de la mano fu conmigo a donde mi hermana y los tres fuimos a comprar no me soltaba la mano, de repente me dice – No pudiste leer la nota cierto – si – le digo yo – no pude – su mano no me soltaba, mi hermana se fue adelante por que había divisado a una amiga, creo que tenia planes por que me hizo una seña con la mano y se fue , yo por mi parte no me quería devolver, me abraso y yo también.
Alengüei
Un sueño
Kaprey – así le gustaba que la llamaran- en su infancia era una niñita rebelde, llorona, peleadora que quería siempre ganar, sin embargo conmigo fue la mejor hermana que pude tener, la pasábamos súper bien con las ocurrencias que se nos salía de improviso y siempre mis padres nos retaban por lo mismo, cuando era una adolescente esa misma rebeldía maduro con ella convirtiéndose en una luchadora por la sed insaciable de justicia e igualdad para todo aquél que la merecía. Así iba por la vida, siempre luchando por los derechos de autor y de personas, hasta que su vida se vio truncada por un accidente que le costo la vida en una marcha aparentemente inofensiva por la plaza de armas de Santiago; cuando un carabinero tiro de gatillo y las balas fueron a dar al cuerpo de mi muchachita de en ese entonces tan sólo 20 años.
La historia comienza una noche en que yo dormía profundamente un sueño en el que se me apareció mi hermana, después de un mes de fallecida, era todo calido, de un color agradable a la vista, recuerdo un camino de tierra pedregoso, muy pedregoso sin embargo agradable, con árboles inmensamente grandes y verdes, era nuestro secreto, ese rincón de paz cerca del puente era nuestro secreto escondite. Aquí en este lugar, en donde siempre engañábamos a nuestros primos diciéndoles que en cuatro o seis casas más allá de la nuestra vivía un compañero mío de colegio para que no nos siguieran desde la casa, se me presento mi querida hermana diciéndome que nunca más iba yo a estar sola puesto que en mi vientre ella nacía de nuevo para cuidarme y protegerme de cualquier cusa que me pase. En un primer momento no creí que esto pasara puesto que ¿Quién seria el padre?, pero ella me dio a entender que padre ya tenia, era yo la que no me acordaba de haberlo conocido. Orta pregunta asalto mi mente: ¿era real lo soñado o sólo era producto de mi imaginación que quería volver a ver a mi hermana? , en ese momento me dio una puntada muy fuerte en el estomago, como si alguien me hubiese pateado en el momento en que ella me decía: esa fui yo.
Que sueño más extraño, yo tener a mi hermana en mi vientre, pasaría a ser la mamá de mi hermana, pero cómo, si ni siquiera tengo….. ¿Qué edad tengo? – revise mi carné y me di cuenta que tengo 27 años. Me duele el estomago no puedo soportar el dolor, me patea cada vez más fuerte, tengo hambre también.
Despierto en una cama que no es la mía, ¿Dónde estoy?, ¿qué hago acá? Por la puerta veo pasar a un amigo muy íntimo de mi infancia que trae en sus manos mi tazón que yo tenia, recuerdo, en la cocina de mi casa.
-Mi amor – ¿me dice amor? ¿Y este que se cree que es?, ¿mi marido? – aquí te traigo tu leche para que alimentes a nuestro hijo y salga robusto y firme como su padre - ¿hijo?, ¿su padre?, ¿qué esta pasando aquí?. Alguien explíqueme por favor.
- Hija, va a ser niñita, se va llamar Valentina y va a ser tan valiente cómo su tía - ¿Valentina?, ¿eso dije?, ósea que es cierto que mi Valentina se me presento en el sueño y ahora esta aquí ¡ay! pateándome como loca por la leche
- Valentina, que nombre tan bonito, recuerdo mucho a tu hermana, era muy buena contigo y te defendía de todo y de todos
Me tomé la leche, sin embargo no quede satisfecha, sentía que por más que bebía tenia el estomago vació, así que siempre tenia que pedirle a Samuel dos vasos cada mañana; uno para mi y otro para Valentina. Así pase mis nueve meses de embarazo con un antojo muy peculiar a mi parecer: locos, de eso me antoje al igual que mi madre cuanto se antojó de lo mismo para mi hermana cada mes en una misma fecha me visitaba mi hermana en sueños para saber cómo me sentía y me pedía perdón por patearme todas las mañanas. Samuel siempre espero a Samuelito júnior, como primigenio, pero lamentablemente en una visita a la doctora supe mi confirmación asiendo que Samuel se sintiera feliz pero levemente decepcionado por que no llego su Samuelito.
La doctora me cito a pabellón en dos semanas más para el nacimiento de Valentina. Nuestra madre estaba con nosotras en el momento de la noticia y nos abrazo dándome las gracias por traerle una nieta al mundo.
Llegamos a la casa y para variar yo con hambre. Comimos y quede satisfecha en seguida, parece que Valentina sólo se alimenta de leche. Esa noche nuestra madre nos visito al cuarto y mientras nos abrasaba yo le dije al oído que no tuviera miedo, y que se va a llamar Valentina, ella sonrió y se puso a llorar.
Dos semanas más tarde me sentía muy mal una noche, me daba vueltas en banda en la cama y mi Valentina no se me presentó en esta oportunidad, creo que estaba nerviosa por un suceso que yo todavía no sabía que venia. En la madrugada le dije a Samuel que no podía más que por favor hiciera algo para calmarme, el ombligo le sentía muy tirante apunto de colapsar, Samuel llamo a don Liponcio para que nos llevara al hospital.
Entre a pabellón junto con mi madre, Samuel y mi papá no pudieron soportar estar adentro, por razones obvias, si fuera ellos tampoco entraría. No quiero describir en detalle el proceso en que nació nuevamente mi herma, sólo decir que al tenerla en mis brazos, sentí una sensación extraña, sentí tomar nuevamente a mi hermana y al mismo tiempo a mi hija por primera vez. Una vez en la habitación de maternidad Samuel entro junto a mi padre con rosas rojas que pusieron en un florero con agua.
A medida que Valentina iba creciendo se comportaba igual a como era como mi hermana, pero con la diferencia que me decía mamá en vez de teté. Raro acostumbrarme, Algunas veces cuando era preciso Valentina se me aparecía en sueños diciéndome: “teté no te preocupes, para mi también es extraño”, yo despertaba y la veia en su cunita que estaba sonriendo con el Chanchini abrazándolo firmemente. Mire asía un estante y ahí con sus coseduras y remendones vi mirándome con esos ojitos negros a Samuel, mi hijito de infancia, lo tome en mis manos, lo abrase y lo metí en medio de Samuel y yo. Aquí esta tu primogénito Samuel, tu hijo Samuelito - le dije - , me miro y sonrió.
Con el paso del tiempo, Valentina iba creciendo yendo al colegio, reaprendió a leer y a escribir, volvió a ser la misma de antes y un día cuando fuimos a ver a la mamá, Valentina le dijo que ella tenia más voz de mamá que yo, y solo tenia voz de hermana, yo me reí con mi risa característica, y Valentina pregunto: ¿dónde habré escuchado esa risa antes? Sé que la he escuchado…
Alengüei
La historia comienza una noche en que yo dormía profundamente un sueño en el que se me apareció mi hermana, después de un mes de fallecida, era todo calido, de un color agradable a la vista, recuerdo un camino de tierra pedregoso, muy pedregoso sin embargo agradable, con árboles inmensamente grandes y verdes, era nuestro secreto, ese rincón de paz cerca del puente era nuestro secreto escondite. Aquí en este lugar, en donde siempre engañábamos a nuestros primos diciéndoles que en cuatro o seis casas más allá de la nuestra vivía un compañero mío de colegio para que no nos siguieran desde la casa, se me presento mi querida hermana diciéndome que nunca más iba yo a estar sola puesto que en mi vientre ella nacía de nuevo para cuidarme y protegerme de cualquier cusa que me pase. En un primer momento no creí que esto pasara puesto que ¿Quién seria el padre?, pero ella me dio a entender que padre ya tenia, era yo la que no me acordaba de haberlo conocido. Orta pregunta asalto mi mente: ¿era real lo soñado o sólo era producto de mi imaginación que quería volver a ver a mi hermana? , en ese momento me dio una puntada muy fuerte en el estomago, como si alguien me hubiese pateado en el momento en que ella me decía: esa fui yo.
Que sueño más extraño, yo tener a mi hermana en mi vientre, pasaría a ser la mamá de mi hermana, pero cómo, si ni siquiera tengo….. ¿Qué edad tengo? – revise mi carné y me di cuenta que tengo 27 años. Me duele el estomago no puedo soportar el dolor, me patea cada vez más fuerte, tengo hambre también.
Despierto en una cama que no es la mía, ¿Dónde estoy?, ¿qué hago acá? Por la puerta veo pasar a un amigo muy íntimo de mi infancia que trae en sus manos mi tazón que yo tenia, recuerdo, en la cocina de mi casa.
-Mi amor – ¿me dice amor? ¿Y este que se cree que es?, ¿mi marido? – aquí te traigo tu leche para que alimentes a nuestro hijo y salga robusto y firme como su padre - ¿hijo?, ¿su padre?, ¿qué esta pasando aquí?. Alguien explíqueme por favor.
- Hija, va a ser niñita, se va llamar Valentina y va a ser tan valiente cómo su tía - ¿Valentina?, ¿eso dije?, ósea que es cierto que mi Valentina se me presento en el sueño y ahora esta aquí ¡ay! pateándome como loca por la leche
- Valentina, que nombre tan bonito, recuerdo mucho a tu hermana, era muy buena contigo y te defendía de todo y de todos
Me tomé la leche, sin embargo no quede satisfecha, sentía que por más que bebía tenia el estomago vació, así que siempre tenia que pedirle a Samuel dos vasos cada mañana; uno para mi y otro para Valentina. Así pase mis nueve meses de embarazo con un antojo muy peculiar a mi parecer: locos, de eso me antoje al igual que mi madre cuanto se antojó de lo mismo para mi hermana cada mes en una misma fecha me visitaba mi hermana en sueños para saber cómo me sentía y me pedía perdón por patearme todas las mañanas. Samuel siempre espero a Samuelito júnior, como primigenio, pero lamentablemente en una visita a la doctora supe mi confirmación asiendo que Samuel se sintiera feliz pero levemente decepcionado por que no llego su Samuelito.
La doctora me cito a pabellón en dos semanas más para el nacimiento de Valentina. Nuestra madre estaba con nosotras en el momento de la noticia y nos abrazo dándome las gracias por traerle una nieta al mundo.
Llegamos a la casa y para variar yo con hambre. Comimos y quede satisfecha en seguida, parece que Valentina sólo se alimenta de leche. Esa noche nuestra madre nos visito al cuarto y mientras nos abrasaba yo le dije al oído que no tuviera miedo, y que se va a llamar Valentina, ella sonrió y se puso a llorar.
Dos semanas más tarde me sentía muy mal una noche, me daba vueltas en banda en la cama y mi Valentina no se me presentó en esta oportunidad, creo que estaba nerviosa por un suceso que yo todavía no sabía que venia. En la madrugada le dije a Samuel que no podía más que por favor hiciera algo para calmarme, el ombligo le sentía muy tirante apunto de colapsar, Samuel llamo a don Liponcio para que nos llevara al hospital.
Entre a pabellón junto con mi madre, Samuel y mi papá no pudieron soportar estar adentro, por razones obvias, si fuera ellos tampoco entraría. No quiero describir en detalle el proceso en que nació nuevamente mi herma, sólo decir que al tenerla en mis brazos, sentí una sensación extraña, sentí tomar nuevamente a mi hermana y al mismo tiempo a mi hija por primera vez. Una vez en la habitación de maternidad Samuel entro junto a mi padre con rosas rojas que pusieron en un florero con agua.
A medida que Valentina iba creciendo se comportaba igual a como era como mi hermana, pero con la diferencia que me decía mamá en vez de teté. Raro acostumbrarme, Algunas veces cuando era preciso Valentina se me aparecía en sueños diciéndome: “teté no te preocupes, para mi también es extraño”, yo despertaba y la veia en su cunita que estaba sonriendo con el Chanchini abrazándolo firmemente. Mire asía un estante y ahí con sus coseduras y remendones vi mirándome con esos ojitos negros a Samuel, mi hijito de infancia, lo tome en mis manos, lo abrase y lo metí en medio de Samuel y yo. Aquí esta tu primogénito Samuel, tu hijo Samuelito - le dije - , me miro y sonrió.
Con el paso del tiempo, Valentina iba creciendo yendo al colegio, reaprendió a leer y a escribir, volvió a ser la misma de antes y un día cuando fuimos a ver a la mamá, Valentina le dijo que ella tenia más voz de mamá que yo, y solo tenia voz de hermana, yo me reí con mi risa característica, y Valentina pregunto: ¿dónde habré escuchado esa risa antes? Sé que la he escuchado…
Alengüei
La Pincoya (mi versión)
En la isla iban a pescar en una tarde de neblina, estaba tranquila la mar, los peces eran abundantes, uno de los hombres arroja la red a la mar y cuando se recoge los pescadores se alegran por que se siente pesada, cual no fuera sorpresa de todos que junto con coger peses también cogieron a la Pincoya que bajo el mar posee una cola y mientras emerge a la superficie su cola es sustituida por piernas.
Los hombres de mar, con varios años de experiencia sobre las aguas que envolvían la isla, no lo podían creer. ¿Qué ser era ese?, en ese omento la Pincoya se pone de pie y se dispone a hablar, los hombre la escuchan con asombro, mientras que a lo lejos se oye el ruido de las olas.
Se hizo de noche, ya el ocaso desapareció, no hay luna en Chiloé, la Pincoya les dijo, sin mover los labios, que no pueden contar que la encontraron de lo contrario sufrirán desastres. La Pincoya abandono el bote y desaprecio entre la lluvia y la mar.
Pasaron los años, los hombres de aquella noche se volvieron viejos y se retiraron de su oficio, tuvieron hijos t estos los suyos y una noche…
Era tarde y llovía, en la casa se hacían sopaipillas, la cocina a leña ardía, era especial para contar historias, se escuchaban los truenos, la casa relucía con cada relámpago. Ya oscurecía, los niños después de jugar tomaron onces, el abuelo José se mecía en la silla y miraba el fuego de la cocinilla mientras recordaba lo que había pasado hace ya bastantes años.
Después de tomados de onces y sin acordar lo acordado el abuelo decidió narrar lo ocurrido esa noche de invierno, llamo a todos los que estaban y les contó.
A la semana después la profecía se cumplió, cayeron enfermos los hijos y nietos de aquellos que esa noche embarcaron incluyendo al que contó la historia. Cada vez que se embarcaban ellos o sus descendientes no volvían, el Caleuche se los llevaba, hasta que José un día fue al orilla de la playa pidiendo que no siguieran ocurriendo más catástrofes, en ese minuto las aguas se revuelve y emerge de las aguas el mismo ser que encontraron aquella noche.
Ella le dijo si se acordaba de lo que habían acordado, él dijo que después de ver lo que ocurría a sus amigos, su gente y a él se acordó, también pregunto que podía hacer él para parar esta situación, ella le dijo que existe una manera…
El viejito volvió a la casa, hizo todo como de costumbre y se fue a acostar, cerro los ojos y vio la mar, la neblina y el bote, él a la orilla de la playa y en el bote vio a la ninfa acercándose, él se sube y se fueron mar a dentro y ahí los esperaba el Caleuche con todos los que habían desaparecido.
Llovía cada vez más fuerte, el viejito yace muerto en el lecho, velas alumbran el sombrío cuarto y un rayo alumbra por la ventana, un hijo llora la partida de su padre, esa noche nadie durmió, los funerales duraron tres días y tres noches, con mucho frió fue enterrado en el cementerio del pueblo, nadie más hablo del tema y la racha de muertes termino.
Alengüei
Los hombres de mar, con varios años de experiencia sobre las aguas que envolvían la isla, no lo podían creer. ¿Qué ser era ese?, en ese omento la Pincoya se pone de pie y se dispone a hablar, los hombre la escuchan con asombro, mientras que a lo lejos se oye el ruido de las olas.
Se hizo de noche, ya el ocaso desapareció, no hay luna en Chiloé, la Pincoya les dijo, sin mover los labios, que no pueden contar que la encontraron de lo contrario sufrirán desastres. La Pincoya abandono el bote y desaprecio entre la lluvia y la mar.
Pasaron los años, los hombres de aquella noche se volvieron viejos y se retiraron de su oficio, tuvieron hijos t estos los suyos y una noche…
Era tarde y llovía, en la casa se hacían sopaipillas, la cocina a leña ardía, era especial para contar historias, se escuchaban los truenos, la casa relucía con cada relámpago. Ya oscurecía, los niños después de jugar tomaron onces, el abuelo José se mecía en la silla y miraba el fuego de la cocinilla mientras recordaba lo que había pasado hace ya bastantes años.
Después de tomados de onces y sin acordar lo acordado el abuelo decidió narrar lo ocurrido esa noche de invierno, llamo a todos los que estaban y les contó.
A la semana después la profecía se cumplió, cayeron enfermos los hijos y nietos de aquellos que esa noche embarcaron incluyendo al que contó la historia. Cada vez que se embarcaban ellos o sus descendientes no volvían, el Caleuche se los llevaba, hasta que José un día fue al orilla de la playa pidiendo que no siguieran ocurriendo más catástrofes, en ese minuto las aguas se revuelve y emerge de las aguas el mismo ser que encontraron aquella noche.
Ella le dijo si se acordaba de lo que habían acordado, él dijo que después de ver lo que ocurría a sus amigos, su gente y a él se acordó, también pregunto que podía hacer él para parar esta situación, ella le dijo que existe una manera…
El viejito volvió a la casa, hizo todo como de costumbre y se fue a acostar, cerro los ojos y vio la mar, la neblina y el bote, él a la orilla de la playa y en el bote vio a la ninfa acercándose, él se sube y se fueron mar a dentro y ahí los esperaba el Caleuche con todos los que habían desaparecido.
Llovía cada vez más fuerte, el viejito yace muerto en el lecho, velas alumbran el sombrío cuarto y un rayo alumbra por la ventana, un hijo llora la partida de su padre, esa noche nadie durmió, los funerales duraron tres días y tres noches, con mucho frió fue enterrado en el cementerio del pueblo, nadie más hablo del tema y la racha de muertes termino.
Alengüei
Sentí que te perdia
Una noche creí morir a orillas del barranco más profundo y ancho que existe en el mundo. Creí que te perdí para siempre cuando estabas y decidiste no hablar. Me siento profundamente arrepentida por que jamás llegué a imaginar que un día podría perder algo tan valioso como lo eres tú.
Puede ser una frase repetitiva, cliché y todo lo que quieran pero aún así es una de las verdades más ciertas cuando se dice que nunca se valora algo a alguien cuando está a tu lado pero pucha que duele cundo la vida te lo arrebata o tu lo arrebatas de tu vida. Ahora yo siento que te perdí, que ya no vas a estar ahí cuando te necesite aunque fuera para decir un simple “hola que tal cómo estas, ahora tengo un poco más de tempo cuéntame de ti y de tu familia”. Esas son cosas que siento mucho ahora que perdí. Soy única e innegablemente responsable de herir a quien más estimo a parte de mi familia, tú eres y vas a ser siempre una persona muy especial más allá que como un simple amigo.
Sé que no tengo excusas frente a lo que hice y créeme que lo he intentado todo para poder comunicarme contigo para que me perdones por lo que más quieras en este mundo. Me confundí, creía que no eras tú con quien yo hablaba, por eso te herí. Tienes razón el MSN no ayuda mucho, tú tenias problemas y yo la bruta e inconciente te tire mala onda, pero créeme cuando escribo que te confundí con otra persona, que te habían hackeado el correo, por eso actúe de esa forma, te pido disculpas y are lo posible con tal de dar con tu numero de tu casa y celular para hablar contigo personalmente por sé que con sólo escribirlo no basta.
Tú vives en mi inconciente
Eres dueño de mi pasado y mi presente
Tu morada es mi falta de segundad de amar
Y tu comida mi ansiedad por conocer el amor
---
Pisas cada uno de mis pasos
Bebes el vino junto a mi en el mismo vaso
Y estas en mi “ello” escondido en lo más profundo
--
Será que mis complejos aún no rasgan su costura
Será que pido mucho o me conformo con poco
Que sigo cuerda o estoy sigo completamente loca
O será que te amo pero no lo quiero admitir
Será que por miedo a que me digas que no
Y se me desangre el alma por haberte mirado tantos años
--
Y el que pagó los platos rotos siempre fue él
El de a deveras
El que me cuidó
El que se cansó de esperar
El que un día fue el enemigo del fantasma tuyo en mi cabeza
El que ya se fue
No es una llamada de atención cuando te digo que me dolió saber que pensabas que yo no valoro lo que has hecho por mi. No es un reto, pero si me dolió y en serio escribo que me salieron lagrimas después de un rato en la pieza pero eso no es muy relevante. Lo importante es que me perdones y saber que estas ahí para ser mi amigo. Me autocrítico al decir que no he sabido apoyarte ni comprenderte y me comprometo a realizar un cambio rotundo. Te apoyare y podrás confiar en mi para lo que sea.
Me muero si te pierdo, por favor no me mates.
Alengüei
Puede ser una frase repetitiva, cliché y todo lo que quieran pero aún así es una de las verdades más ciertas cuando se dice que nunca se valora algo a alguien cuando está a tu lado pero pucha que duele cundo la vida te lo arrebata o tu lo arrebatas de tu vida. Ahora yo siento que te perdí, que ya no vas a estar ahí cuando te necesite aunque fuera para decir un simple “hola que tal cómo estas, ahora tengo un poco más de tempo cuéntame de ti y de tu familia”. Esas son cosas que siento mucho ahora que perdí. Soy única e innegablemente responsable de herir a quien más estimo a parte de mi familia, tú eres y vas a ser siempre una persona muy especial más allá que como un simple amigo.
Sé que no tengo excusas frente a lo que hice y créeme que lo he intentado todo para poder comunicarme contigo para que me perdones por lo que más quieras en este mundo. Me confundí, creía que no eras tú con quien yo hablaba, por eso te herí. Tienes razón el MSN no ayuda mucho, tú tenias problemas y yo la bruta e inconciente te tire mala onda, pero créeme cuando escribo que te confundí con otra persona, que te habían hackeado el correo, por eso actúe de esa forma, te pido disculpas y are lo posible con tal de dar con tu numero de tu casa y celular para hablar contigo personalmente por sé que con sólo escribirlo no basta.
Tú vives en mi inconciente
Eres dueño de mi pasado y mi presente
Tu morada es mi falta de segundad de amar
Y tu comida mi ansiedad por conocer el amor
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Pisas cada uno de mis pasos
Bebes el vino junto a mi en el mismo vaso
Y estas en mi “ello” escondido en lo más profundo
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Será que mis complejos aún no rasgan su costura
Será que pido mucho o me conformo con poco
Que sigo cuerda o estoy sigo completamente loca
O será que te amo pero no lo quiero admitir
Será que por miedo a que me digas que no
Y se me desangre el alma por haberte mirado tantos años
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Y el que pagó los platos rotos siempre fue él
El de a deveras
El que me cuidó
El que se cansó de esperar
El que un día fue el enemigo del fantasma tuyo en mi cabeza
El que ya se fue
No es una llamada de atención cuando te digo que me dolió saber que pensabas que yo no valoro lo que has hecho por mi. No es un reto, pero si me dolió y en serio escribo que me salieron lagrimas después de un rato en la pieza pero eso no es muy relevante. Lo importante es que me perdones y saber que estas ahí para ser mi amigo. Me autocrítico al decir que no he sabido apoyarte ni comprenderte y me comprometo a realizar un cambio rotundo. Te apoyare y podrás confiar en mi para lo que sea.
Me muero si te pierdo, por favor no me mates.
Alengüei
No me pidas que eligas
Estando en una sala de hospital encontre a una mujer de setenta y cinco años que tejía un chaleco, desvié la vista hacia el otro extremoy me encontre con los ojos gandes y vivos de un niño de siete años que mantenia su mirada sorprendida e inmovil en una de mis manos, segui la ruta de sus ojos y entonces me di cuenta y le sonrri. Le pedí que se asercara y la tocara sin miedo, el niño obedecio y ésta le devolvio un dulce.
Era mi turni de ser atendida y al entrar vi sus calidos ojos, esos ojos que me vieron de niña jugas a las blitas y a los autitos a control remoto. Me hizo paar y me reviso como iba con la protesis, me pidio los datos acostumbrados yme dio hora para quince días más, al terminar alzo la vista y me dijo
- ¿Y aun sigues con los autitos coleccionables? - su voz era calida y con cierto dejo de nostalgia que sólo yo le podia detectar.
- Si - asenti - los tengo en una estanteria en el comedor - se rio sutilmente como recordando cuando me veía de pequeña
- Tú siempre me quedabas mirando como jugaba con ellos - le dije con una espreción falsa de estrañeza
- Si, siempre me gustaba verte jugar y verte siempre con pantalon. Recuerdo cuendo un día tu madre te quiso poner un vestido rosado con blondas en el cuello, mangas y donde termina el vestido, pero te lo sacaste encondida y apareciste con una polera y un pantalón corto.
Todo iba bien hasta que me preguno por mi vida actual, entonces lo mire y le dije que me había casado con un compañero de la universidad llamado Luis, pero nunca te he olvidado. Al decir todo me fuí de la consulta ya que viejecita qu estaba tejiendo ahora venia por una protesis en su pierna
Llegue a la casa y ahí estaba Samuel mirandome desde arriba de una mesita junto a la ventana, le salude como i fuese uno de nosotros y prepare almuerzo. Abrí el bolso en el sillón para sacar los examenes y de éstos cayó un papel de recetas pero en lugar de escribir el nombre de algun remedio particar, decía con una letra poco clara: "yo tampoco me he olvidado de tí" Sentí cmo un hielo vajaba por mi espalda en el momento que Lucho entró cerando la pueta tras de sí, automatiamte arruge el papel y lo boe a la basura.
Recibí a Luis mirando a Samuel como complice de un secretto mudo. Volví en un mes más a la consulta demi doctor y volví a mirar sus ojos, me reviso como andaba la protesis y luego como si fuera lomás natural del mundo, me invito a salir. Lo mira asombrada, luego me sentre frente a su mesa, junte mi mano con la protesis en señal de oración y cerrando los ojos le dije con unvos muy solemne: "No me pida que elija, se lo suplico por que entonces trendría que eljir con el corazón y no con lacabeza". Abrí mis ojos y lo encontre sonrriendo, se levanto y miro por la ventana un par de segundos, posteriormente se volteo, tomo mi brazo, sus manos erasn tivias y me dijo: "Tu brazo necesita de la protesis, sino no funciona cada quince días tendras control po tres meses"
- Como usted diga doctor - le dije mirando su rostro suave
Alengüei
Era mi turni de ser atendida y al entrar vi sus calidos ojos, esos ojos que me vieron de niña jugas a las blitas y a los autitos a control remoto. Me hizo paar y me reviso como iba con la protesis, me pidio los datos acostumbrados yme dio hora para quince días más, al terminar alzo la vista y me dijo
- ¿Y aun sigues con los autitos coleccionables? - su voz era calida y con cierto dejo de nostalgia que sólo yo le podia detectar.
- Si - asenti - los tengo en una estanteria en el comedor - se rio sutilmente como recordando cuando me veía de pequeña
- Tú siempre me quedabas mirando como jugaba con ellos - le dije con una espreción falsa de estrañeza
- Si, siempre me gustaba verte jugar y verte siempre con pantalon. Recuerdo cuendo un día tu madre te quiso poner un vestido rosado con blondas en el cuello, mangas y donde termina el vestido, pero te lo sacaste encondida y apareciste con una polera y un pantalón corto.
Todo iba bien hasta que me preguno por mi vida actual, entonces lo mire y le dije que me había casado con un compañero de la universidad llamado Luis, pero nunca te he olvidado. Al decir todo me fuí de la consulta ya que viejecita qu estaba tejiendo ahora venia por una protesis en su pierna
Llegue a la casa y ahí estaba Samuel mirandome desde arriba de una mesita junto a la ventana, le salude como i fuese uno de nosotros y prepare almuerzo. Abrí el bolso en el sillón para sacar los examenes y de éstos cayó un papel de recetas pero en lugar de escribir el nombre de algun remedio particar, decía con una letra poco clara: "yo tampoco me he olvidado de tí" Sentí cmo un hielo vajaba por mi espalda en el momento que Lucho entró cerando la pueta tras de sí, automatiamte arruge el papel y lo boe a la basura.
Recibí a Luis mirando a Samuel como complice de un secretto mudo. Volví en un mes más a la consulta demi doctor y volví a mirar sus ojos, me reviso como andaba la protesis y luego como si fuera lomás natural del mundo, me invito a salir. Lo mira asombrada, luego me sentre frente a su mesa, junte mi mano con la protesis en señal de oración y cerrando los ojos le dije con unvos muy solemne: "No me pida que elija, se lo suplico por que entonces trendría que eljir con el corazón y no con lacabeza". Abrí mis ojos y lo encontre sonrriendo, se levanto y miro por la ventana un par de segundos, posteriormente se volteo, tomo mi brazo, sus manos erasn tivias y me dijo: "Tu brazo necesita de la protesis, sino no funciona cada quince días tendras control po tres meses"
- Como usted diga doctor - le dije mirando su rostro suave
Alengüei
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